Sexo tántrico: técnicas, masajes y conexión profunda

El sexo tántrico consiste en bajar el ritmo y poner la atención en lo que sientes, en lugar de ir directas al orgasmo. No hace falta creer en nada ni saber yoga. Para empezar en pareja basta con preparar el ambiente, respirar juntos, miraros y tocaros despacio, sin ninguna meta.

En un tiempo en el que el sexo también se hace con prisa, la propuesta suena casi rebelde: dedicar una hora a besos, caricias y miradas porque sí. Aquí va qué es, de dónde viene el tantra en realidad y cómo practicarlo paso a paso.

En 30 segundos

  • El sexo tántrico es sexo lento y atento, con la respiración y el tacto por delante del orgasmo.
  • El tantra nació en la India a partir de la mitad del primer milenio de nuestra era. Tiene unos 1.500 años, no 5.000.
  • Lo que en Occidente llamamos sexo tántrico es una adaptación moderna, el neotantra.
  • El orgasmo no está prohibido. Deja de ser el objetivo, y si llega, bienvenido.
  • Para empezar no necesitas nada, aunque una vela de masaje y un buen aceite lo ponen más fácil.

Lo que vas a encontrar

Qué es el sexo tántrico y de dónde viene

El tantra es un conjunto de tradiciones religiosas que se desarrollaron en la India a partir de la mitad del primer milenio de nuestra era, primero en corrientes del hinduismo y después también en el budismo. Tiene, por tanto, unos 1.500 años, y no los 5.000 que se repiten a menudo. En esas tradiciones las prácticas sexuales eran raras y estaban reservadas a iniciados: el tantra habla mucho más de rituales y del cuerpo como camino espiritual que de sexo.

Lo que en Occidente llamamos sexo tántrico es el neotantra, una adaptación moderna que se quedó sobre todo con la parte sexual. Empezó a llegar a Estados Unidos a principios del siglo XX (Pierre Bernard fundó su Tantrik Order of America en 1905) y se popularizó a partir de los años sesenta. Hay libros de sexualidad enteros dedicados a él.

Que sea una adaptación no le quita valor. Aplicado a la cama, la idea es sencilla: vivir la intimidad sin prisa y con atención plena, alargar el camino y dejar de medir el encuentro por el orgasmo final. Eso desmonta dos mitos de golpe, el de que hay que rendir y el de que solo cuenta el final. También pone a los dos cuerpos en igualdad, e invita a escuchar y a hablar de sexo con tu pareja.

Lo que no es (para quitarte presión)

  • No es acrobacia. Las posturas tántricas son sencillas y cómodas, pensadas para miraros y tocaros.
  • No es una religión que tengas que abrazar. Puedes practicarlo sin creer en nada espiritual.
  • No prohíbe el orgasmo. Si llega, bienvenido; si no llega, el encuentro ha valido igual.
  • No hace falta experiencia. Se empieza desde cero, y aquí no hay forma de hacerlo mal.

Cómo empezar en pareja, paso a paso

Cuatro pasos para vuestra primera vez tántrica:

  1. Preparad el ambiente. Luz tenue, un olor agradable y el móvil en otra habitación. Encended una vela de masaje, que da luz y aroma y, cuando se derrite, se convierte en el aceite tibio que usaréis después.
  2. Respirad juntos. Sentaos frente a frente, cómodos, y acompasad la respiración durante unos minutos. Todo lo demás se apoya en esto.
  3. Miraos a los ojos, sin hablar y sin prisa. Sostener la mirada es de lo más íntimo que hay, y al principio da risa. Dejad que la dé.
  4. Tocaos despacio. Un masaje sin objetivo, atentos a cada sensación, de los pies hacia arriba. Con un buen aceite, o con la vela ya derretida y apagada, todo desliza mejor.

A partir de ahí, dejad que fluya. Como el tántrico va de conexión mucho más que de coito, el petting encaja de maravilla: un juego sin final previsto en el que la penetración es opcional.

Técnicas tántricas que puedes probar

  • La respiración consciente. Respirar al mismo ritmo mientras os miráis parece poca cosa y cambia mucho: os obliga a estar en el mismo sitio a la vez. Hay dos formas de hacerlo: a la vez, inspirando y soltando el aire juntos, o en espejo, cuando uno inspira mientras el otro suelta el aire, como si os lo pasarais.
  • El masaje. Aceites y velas de masaje, manos lentas y movimientos circulares, con la idea de despertar todo el cuerpo y no solo los genitales.
  • El slow sex llevado al extremo: una hora, o dos, solo de besos, caricias y miradas. En el día a día suena casi imposible, y por eso se nota tanto cuando se consigue.
  • Contener el orgasmo. Acercarse al clímax, parar y volver a empezar alarga el encuentro y hace que la excitación dure más. Es la misma idea que hay detrás del edging, y la puede practicar cualquiera de los dos.

Dos posturas tántricas para empezar

Las posturas del tántrico son sencillas a propósito. Buscan que os veáis la cara y podáis respirar juntos sin que nadie haga esfuerzo.

Yab-yum, sentados frente a frente

Una persona se sienta con las piernas cruzadas, en la cama o en el suelo, y la otra se sienta encima, de frente, rodeándole la cintura con las piernas. Quedáis a la altura de los ojos y pecho con pecho, así que es fácil respirar a la vez y besaros sin apenas moveros. Si la espalda de quien está debajo se resiente, un cojín detrás o apoyarse en el cabecero lo arregla.

De lado, mirándoos

Tumbados de lado, cara a cara, con las piernas entrelazadas. Es muy cómoda para una sesión larga y deja las manos libres para acariciar. Si os apetece, se puede pasar a la penetración sin cambiar de sitio.

El masaje tántrico, sin prisa

Es la práctica estrella del tantra moderno, y la diferencia con otros masajes está en la intención. No busca encenderte rápido: recorre el cuerpo con calma, como si cada zona fuera nueva. Puede empezar por los pies, seguir por las piernas, el abdomen y el pecho, y llegar poco a poco a las zonas íntimas, sin expectativas.

Aquí se habla del masaje lingam (el pene) y del masaje yoni (la vulva), siempre desde la conexión y sin mirar el reloj. Si quieres el guion concreto de las manos, lo tienes en el masaje erótico paso a paso. Y funciona igual contigo misma, con la lógica del autoplacer consciente.

Qué os puede aportar

  • Más conexión. Pasar un rato largo mirándoos y tocándoos, sin otra meta, acerca.
  • Menos presión. Si el orgasmo deja de ser el objetivo, desaparece el miedo a no llegar.
  • Encuentros más largos. Bajar el ritmo y parar antes del clímax da más tiempo a la excitación, y a quien suele acabar antes de lo que quiere le da margen.
  • Conoceros mejor: qué ritmo os gusta y qué os corta el rollo.

Si lo que buscáis es recuperar las ganas, tenéis también cómo aumentar el deseo sexual.

Con qué acompañarlo

No hace falta nada para empezar, pero estas tres cosas lo ponen más fácil:

  • Vela de masaje de rosas de Shunga. Da ambiente y, tras unos 20 minutos encendida, la cera se derrite en un aceite tibio para el masaje: se apaga la llama y se vierte sobre la piel. El formato pequeño trae 30 ml, y hay una versión grande de 170 ml.
  • Gel de masaje Slow Sex, de Bijoux Indiscrets. Hace también de lubricante, así que se pasa del masaje al sexo sin parar a buscar nada. Es de base agua y compatible con preservativos de látex y con juguetes de silicona. Huele a coco y trae 50 ml.
  • Pjur Woman Nude. Para las sesiones largas, un lubricante neutro de base agua, sin glicerina, parabenos ni conservantes, compatible con preservativos y juguetes.

Tienes más en aceites y velas de masaje, dentro de nuestra cosmética erótica, y en lubricantes íntimos, con cómo elegir el tuyo. Y si os apetece compartir vibración, en juguetes para parejas y vibradores.

Preguntas frecuentes sobre el sexo tántrico

¿Qué es exactamente el sexo tántrico?

Una forma de vivir el sexo centrada en la presencia y la conexión, sin que el orgasmo sea la meta. Viene del neotantra, la adaptación occidental del tantra indio, y consiste en bajar el ritmo y tocarse con atención.

¿Cuántos años tiene el tantra?

Las tradiciones tántricas se desarrollaron en la India a partir de la mitad del primer milenio de nuestra era, así que tienen unos 1.500 años. La cifra de 5.000 años que circula no tiene base histórica. El sexo tántrico tal y como se practica en Occidente es mucho más reciente y se popularizó a partir de los años sesenta del siglo pasado.

¿Hay que ser espiritual o saber yoga?

No. Puedes practicarlo sin creer en nada y sin experiencia previa. Para empezar bastan cosas muy sencillas, como respirar juntos, miraros y tocaros despacio.

¿El sexo tántrico incluye orgasmo?

Puede incluirlo, pero deja de ser el objetivo. La idea es disfrutar del camino sin la presión de llegar. Si el orgasmo llega, bienvenido.

¿Cómo se empieza en pareja?

Preparad un ambiente tranquilo, sentaos frente a frente y acompasad la respiración unos minutos. Después, miraos a los ojos sin hablar y pasad a un masaje lento y sin objetivo.

¿Sirve para durar más en la cama?

Puede ayudar. Bajar el ritmo y parar antes del clímax para volver a empezar, lo que se conoce como edging, alarga el encuentro y da más control sobre la excitación.

En Los Placeres de Lola llevamos más de 20 años acompañando a mujeres y parejas en su placer, con calma y sin tabúes.

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