Vibradores con mando a distancia: cuál elegir y qué falla

Hay dos cosas distintas vendidas bajo el mismo nombre: los que traen un mando físico, que funcionan por radio a unos pocos metros y sin depender de nada más, y los que se manejan con el móvil, que por Bluetooth alcanzan una habitación y por internet alcanzan otro país. Elegir mal entre esas dos es de donde sale casi toda la decepción con este tipo de juguete.

Esa es la respuesta corta. La larga incluye lo que ninguna caja pone: por qué el alcance real nunca es el alcance anunciado, y qué hay que mirar antes de salir de casa con uno puesto.

En 30 segundos

  • Mando físico = misma habitación y respuesta inmediata, sin nada que emparejar.
  • App = distancia real y patrones que un mando no puede hacer, a cambio de depender del móvil y de la conexión.
  • El alcance anunciado se mide sin obstáculos. Tu cuerpo es uno de ellos, y el principal.
  • El ruido decide si el juguete sale de casa o se queda en el cajón.
  • Carga completa antes, y elige uno con botones propios además del mando.

Lo que vas a encontrar

Mando físico o app

Los dos sistemas hacen lo mismo (que el control no lo lleve quien lleva el juguete) pero se comportan de forma muy distinta.

El mando físico

Un mando pequeño que va por radio. Sus virtudes son la inmediatez y la sencillez: se enciende y funciona, no hay que emparejar nada, no hay app que actualizar ni cuenta que crear, y el retardo entre pulsar y notar es prácticamente inexistente. El JAN de Intense, por ejemplo, da 10 modos de vibración con un mando de hasta 10 metros de alcance.

Su límite es el espacio. Con un mando físico, la otra persona tiene que estar cerca. Sirve para la misma casa o la misma mesa. No sirve para dos ciudades.

La app

El juguete se conecta al móvil por Bluetooth y, a partir de ahí, la app puede reenviar las órdenes por internet. Eso rompe la barrera de la distancia: con el DENVER de Oninder, el control se cede a otra persona esté donde esté, y su app permite además que la vibración siga el ritmo de la música. El PULSATION de Adrien Lastic lleva 9 modos en el propio aparato y otros 9 desde la app, es decir, dieciocho combinaciones sin repetir, y desde el móvil se pueden dibujar patrones que con botones no se llegan a hacer.

Su límite es la dependencia. Hace falta batería en el móvil, una conexión decente en los dos lados, y aceptar que a veces hay un segundo de retardo. Si la idea es un juego rápido en el sofá, el mando gana; si la idea es una noche a doscientos kilómetros, no hay alternativa a la app.

Hay una tercera opción que casi nadie considera y que es la más segura: que el juguete tenga botones propios además del mando. Así, el día que el mando se pierda o se quede sin pila, el juguete sigue sirviendo. El CORA de Black&Silver lo hace: trae mando incluido y funciona también sin él.

El alcance real, y por qué falla justo cuando no debe

Cuando una ficha dice «hasta 10 metros», eso se mide en línea recta y sin nada en medio. En la vida real hay tres cosas que se comen ese número:

  • Tu propio cuerpo. Es el obstáculo principal y el que más sorprende. Un juguete interno tiene tejido entre la antena y el mando; la señal atraviesa peor el agua y el tejido que el aire.
  • Paredes y muebles. Un tabique reduce el alcance mucho más que la misma distancia al aire libre. De una habitación a otra suele ir bien; con dos paredes de por medio, ya no.
  • El ruido de radio. En un sitio con mucha gente y muchos móviles (un bar lleno, un concierto) la banda está saturada y la señal se pierde o llega a trompicones.

Cuenta con la mitad de lo que pone la caja, y da por hecho que en un local abarrotado va a fallar alguna vez. Si el plan depende de que no falle nunca, elige app con conexión por internet o acepta que la gracia está justamente en la incertidumbre.

Los cuatro formatos que existen

Huevo o bala interna

Se lleva dentro y no se ve. Es el formato clásico de este tipo de juego y el más discreto de todos. El JAN mide 3,5 cm de diámetro y pesa 30 gramos, que es poco para llevarlo puesto un rato largo. Tienes más en balas y huevos vibradores.

Para usar durante la penetración

Se quedan colocados entre los dos cuerpos y vibran para ambos. El RIN tiene forma de U flexible, mide 8,6 por 3,2 cm y lleva dos motores: uno trabaja la vulva y el otro el interior, y la vibración se transmite también al pene. El JILL es más grande (20 cm de longitud total, 13,5 de ellos insertables, 3 cm de grosor y 9,8 de altura) y está pensado para quedarse en su sitio sin necesidad de arnés. Los dos llevan 10 modos y mando.

Anal y prostático

Aquí el mando cambia la experiencia más que en ningún otro formato, porque son juguetes que se llevan puestos y buscar los botones a ciegas es incómodo. El CORA tiene un vástago ondulado con tres grosores escalonados de 2,2, 2,5 y 2,7 cm sobre 8,5 cm insertables, y un brazo externo curvado que se apoya en el perineo. El PULSATION va un paso más allá con control por app y doble motor. Los dos sirven para cualquier cuerpo: el fabricante del PULSATION señala que la misma forma vale para estimular el punto G. Tienes el resto en prostáticos y vibradores anales, y el contexto completo en la guía de masaje prostático.

De braguita

Se sujetan a la ropa interior y trabajan por fuera. Son los más cómodos de poner y quitar, y los que menos se notan al sentarse. Es el formato con menos presencia en catálogo ahora mismo, así que si es el que buscas, merece la pena mirar la colección entera antes de decidir.

Cuál elegir

Estos salen de nuestra colección de vibradores con mando a distancia. Cinco perfiles distintos:

Modelo Control Para quién
JAN Mando, hasta 10 m Primera vez: discreto, ligero y sin configurar nada
DENVER App, también a distancia Parejas que no están en la misma ciudad
RIN Mando, 10 programas Usarlo durante la penetración, sin que estorbe
JILL Mando, 10 modos Quien quiere más volumen y doble estimulación
CORA Mando y botones propios Juego anal con el control cedido, sin depender del mando

Si prefieres verlos todos, tienes los vibradores con mando al completo, los juguetes para parejas y los vibradores enteros. Envío discreto sin logotipos.

El ruido, que decide si sales de casa con él

De todas las características de un juguete con mando, el ruido es la que más determina si acaba usándose fuera de casa, y la que peor se explica en las fichas.

El dato que sí es medible son los decibelios. El DENVER declara 55 dB, que es aproximadamente el nivel de una conversación tranquila: en una calle o un restaurante no se oye; en un ascensor en silencio, sí. Del PULSATION, el fabricante dice que sus dos motores son ultra silenciosos, sin dar cifra, y nosotras preferimos contarlo así en vez de inventarnos un número.

Dos cosas que ayudan más que cualquier ficha:

  • Un juguete interno suena menos que uno externo, porque el cuerpo amortigua.
  • Los modos de pulso hacen más ruido que los continuos, porque el motor arranca y para todo el rato. Si vas a un sitio silencioso, deja el patrón en continuo y baja la intensidad.

Si el silencio es tu criterio principal, tenemos una guía entera sobre eso: cómo elegir un juguete que no se oiga.

Cómo se juega sin que se note

Este artículo va de cuál comprar; de cómo jugar hablamos largo en juguetes con control remoto: juegos reales y en cómo mantener el deseo a distancia. Pero hay tres acuerdos que hay que cerrar antes de que el mando cambie de manos, y que separan un juego divertido de un mal rato.

  1. Una palabra para parar. Algo que se pueda decir en voz alta delante de gente sin que signifique nada para nadie más. Y se respeta a la primera, sin negociar.
  2. Un límite de intensidad acordado. «Hasta la mitad» es un acuerdo perfectamente válido, y evita el clásico de subir al máximo por sorpresa en el peor momento.
  3. Dónde sí y dónde no. En casa de tu madre no. En una reunión de trabajo, tampoco. Parece obvio y es justo lo que no se habla.

Hablar de esto antes no le quita gracia: permite soltarse después. Si te cuesta sacar el tema, aquí explicamos cómo. Y si lo que buscáis es romper la rutina, hay más ideas en juegos eróticos fuera de casa y en cuando la cama se vuelve rutina.

Batería, carga y quedarse a medias

Casi todos estos juguetes son recargables por USB, y algunos lo hacen por conector magnético, que es más cómodo y además permite sellar mejor la carcasa. El PULSATION es el único de los nuestros que publica sus cifras: batería de 300 mAh, 70 minutos de uso con 140 minutos de carga. Es una proporción normal en esta gama, y hay que contar con ella.

Tres cosas prácticas:

  • Cárgalo del todo el día antes, no una hora antes. Una carga a medias es media sesión.
  • El mando también lleva pila. Es lo que más se olvida y lo que más falla. Si el modelo lleva pila de botón, ten una de repuesto.
  • Si viajas, mira antes las normas: lo contamos en llevar juguetes sexuales en el avión. Un juguete que se enciende solo dentro de una maleta es una anécdota que nadie quiere protagonizar.

Lubricante, limpieza y agua

Todos estos juguetes son de silicona, así que la regla es la de siempre: lubricante de base agua. El de silicona reacciona con el material y lo deja pegajoso de forma irreversible. El detalle por material está en qué lubricante va con cada material.

Con el agua hay un matiz que casi nadie explica, porque no todos aguantan lo mismo:

  • El JAN es sumergible, así que se puede lavar bajo el grifo sin miedo.
  • El PULSATION declara IPX7, que es el nivel que sí permite sumergir.
  • El CORA declara IPX6. Aquí hay que ser precisas: IPX6 significa resistente a chorros de agua, no sumergible. Se limpia bajo el grifo, pero no se deja dentro de la bañera.
  • El RIN y el JILL se declaran resistentes al agua. El fabricante del RIN lo da por apto para la ducha y el baño, pero ninguno de los dos publica un nivel IP, así que yo no los dejaría dentro del agua.

Y el mando casi nunca es resistente al agua, aunque el juguete lo sea. En la ducha, el mando se queda fuera. Si el plan es agua, te interesa lo que sí hay que saber sobre el sexo en el agua. La limpieza, como siempre, en la guía por materiales.

Los errores que más se repiten

  1. Comprar mando físico esperando distancia real. Un mando por radio no llega a otra ciudad, ni a otro barrio. Para eso hace falta app con conexión por internet.
  2. Fiarse del alcance de la caja. Se mide sin obstáculos. Con tu cuerpo, una pared y un bar lleno de gente, esos metros se reducen mucho.
  3. Estrenarlo fuera de casa. La primera vez se prueba en el salón: se aprende el alcance, se comprueba el ruido y se descubre en qué posición se sujeta bien. Salir a ciegas garantiza el fiasco.
  4. No acordar los límites antes. Ceder el control es la gracia del juguete; hacerlo sin una palabra para parar es otra cosa.
  5. Elegir solo por número de modos. Diez modos que no te gustan valen menos que tres que sí. Importa más el tipo de vibración y el ruido que la cifra del envase.
  6. Olvidar la pila del mando. El juguete está cargado, el mando no, y se acabó el plan.
  7. Meter en el agua algo que solo es resistente. Sumergible e impermeable no son sinónimos, y esa confusión estropea juguetes.

Preguntas frecuentes sobre los vibradores con mando a distancia

¿Qué alcance real tiene un vibrador con mando a distancia?

Menos del que anuncia la caja. Los fabricantes miden en línea recta y sin obstáculos, y en la vida real se interponen tu propio cuerpo, las paredes y la saturación de señal en sitios con mucha gente. Una ficha que promete 10 metros funciona con holgura dentro de una habitación; entre dos habitaciones con pared de por medio, ya depende.

¿Es mejor un vibrador con mando o uno con app?

Depende de la distancia. El mando físico es inmediato, no necesita configuración y no depende de la cobertura, pero solo llega a unos metros. La app permite ceder el control a alguien que esté en otra ciudad y crear patrones que un mando no puede hacer, a cambio de depender del móvil y de la conexión.

¿Se oye un vibrador con mando a distancia en público?

Depende del modelo y del sitio. Un juguete interno suena menos que uno externo porque el cuerpo amortigua, y los modos de pulso hacen más ruido que los continuos. Como referencia, un juguete que declara 55 decibelios está en el nivel de una conversación tranquila: en la calle o en un restaurante no se oye, en una sala en silencio sí.

¿Se puede usar un vibrador con mando en la ducha?

El juguete, solo si es sumergible. Resistente al agua no es lo mismo: IPX6 significa que aguanta chorros de agua pero no la inmersión, y IPX7 sí permite sumergir. Y el mando casi nunca es resistente al agua, aunque el juguete lo sea, así que en la ducha se queda fuera.

¿Qué pasa si se pierde el mando o se queda sin pila?

Que el juguete se queda inservible, salvo que tenga botones propios. Por eso merece la pena elegir un modelo que funcione también sin el mando, y tener una pila de repuesto si el mando usa pila de botón en lugar de batería recargable.

¿Cuánto dura la batería de un vibrador con mando a distancia?

Pocos fabricantes lo publican. Uno de los que sí lo hace declara 70 minutos de uso con 140 minutos de carga, y esa proporción es habitual en esta gama. La recomendación práctica es cargarlo del todo el día antes, no una hora antes.

¿Qué lubricante se usa con estos juguetes?

De base agua siempre, porque todos son de silicona y el lubricante de silicona reacciona con el material y lo deja pegajoso de forma permanente. Con los modelos que se usan durante la penetración o por vía anal, además, hace falta más cantidad de la que parece.

¿Sirven los vibradores con mando para el juego anal?

Sí, y de hecho es donde el mando más se nota, porque son juguetes que se llevan puestos y buscar los botones a ciegas resulta incómodo. Tienen que tener base ancha para que no se desplacen, y hace falta lubricante en abundancia.

Escrito por Lola. Los Placeres de Lola lleva desde 2005 vendiendo juguetes eróticos para mujeres. Todas las características de producto que aparecen aquí salen de la ficha de cada fabricante.

Regresar al blog

Deja un comentario