Doble penetración: qué es, cómo se practica y con qué

«Doble penetración» se usa para dos cosas distintas, y esa confusión es la que hace que mucha gente busque información y acabe leyendo algo que no tiene nada que ver con lo que quería.

La respuesta corta: se llama doble penetración tanto a la penetración compartida —dos personas que usan a la vez un mismo dildo de dos extremos— como a la estimulación simultánea de vagina y ano en una misma persona. Las dos necesitan lo mismo para salir bien: lubricante de sobra, ir de una vía en una vía, y una talla elegida por diámetro y no por longitud.

Una es la penetración compartida: dos personas, un mismo juguete de dos extremos, las dos penetradas a la vez. La otra es la doble penetración en un mismo cuerpo: vagina y ano estimulados al mismo tiempo, con dos juguetes o con un juguete y una pareja. Se preparan distinto, se sienten distinto y necesitan cosas distintas.

Aquí van las dos, con lo que hace falta saber antes y con lo que de verdad cambia la experiencia. Sin promesas raras y sin prisa.

Las dos cosas que se llaman igual

Penetración compartida: dos cuerpos, un juguete

Es lo que se hace con un dildo doble: un extremo va dentro de una persona y el otro dentro de la otra, y el movimiento de una se traduce en sensación para la otra. Lo interesante no es la mecánica, es que desaparecen los turnos. No hay quien da y quien recibe: las dos cosas pasan a la vez.

Se puede hacer con un dildo doble suelto, con uno que se sujeta solo, o con un arnés de doble dildo. Lo desarrollamos con productos más abajo.

Doble penetración en un mismo cuerpo

Aquí las dos zonas estimuladas son de la misma persona: vaginal y anal a la vez. Puede ser con dos juguetes, con un juguete y una pareja, o con un juguete diseñado para las dos vías.

La razón por la que se siente tan distinto a una penetración normal es anatómica y no tiene misterio: la vagina y el recto están separados por una pared muy fina. Lo que ocupa espacio en un lado se nota en el otro. De ahí la sensación de llenado, de presión y de estrechez que describe quien lo practica, y de ahí también que sea imprescindible ir despacio: no es que haga falta más resistencia, es que hay menos sitio.

Antes de empezar: lo que de verdad importa

No hay ningún truco. Hay tres cosas que deciden si esto sale bien o sale mal, y ninguna de las tres es cara.

1. El diámetro manda sobre la longitud

Es la regla que más se repite en cualquier juego que implique introducir algo, y en doble penetración se cumple el doble. Un juguete largo se usa hasta donde apetece; uno grueso no admite negociación. Para empezar, la referencia razonable en anal está en torno a los 2,5 o 3 cm de diámetro, y en vaginal se aguanta más porque hay más elasticidad.

Si es tu primera vez con juego anal, la conversación entera está en la guía de plugs anales para principiantes y en la de sexo anal para principiantes.

2. El lubricante no es un extra

El recto no lubrica solo. Sin lubricante no hay doble penetración cómoda, y punto. Además, la fricción con dos cosas dentro es mayor de lo que se calcula, así que la cantidad tiene que ser generosa desde el principio y reponerse sin esperar a que moleste.

  • Con juguetes de silicona, lubricante de base agua. El de base silicona degrada la silicona del juguete de forma permanente.
  • Para la parte anal, uno específico: el Pjur Analyse Me! Comfort Water es de base agua con ácido hialurónico, no tiene olor ni sabor y es compatible con preservativos y juguetes; el Oh! Holy Mary anal es de base acuosa, de larga duración, con efecto relajante natural y también compatible con preservativos y juguetes.
  • Para la parte vaginal, si tienes piel sensible, el Pjur Woman Nude es neutro, sin glicerina ni parabenos.

El resto de opciones están en lubricantes anales y en lubricantes, y las diferencias entre bases las explicamos en la guía de lubricantes.

3. Higiene y orden

Lo que entra por vía anal no vuelve a la vagina sin lavarse o sin cambiar el preservativo. No es una recomendación estética: la flora bacteriana del recto no pinta nada en la vagina. Si el juguete va a alternar vías, lo más práctico es ponerle un preservativo y cambiarlo.

Sobre la limpieza previa: no hace falta una ducha anal para practicar sexo anal, y hacerla en exceso tiene sus propios inconvenientes. Si quieres saber cuándo tiene sentido y cómo se hace bien, lo tratamos a fondo en el artículo sobre la ducha anal.

Cómo se prepara, paso a paso

  1. Hablarlo antes, no durante. Qué se prueba, qué no, y cuál es la palabra para parar. Cinco minutos de conversación ahorran una noche entera.
  2. Empezar por lo que ya funciona. Excitación primero, penetración después. Con el cuerpo frío no hay talla pequeña que valga.
  3. Una vía cada vez. Primero se abre una, con paciencia y lubricante, y solo cuando esa está cómoda se suma la segunda. Intentar las dos a la vez desde el minuto uno es el error más común.
  4. Dejar el juguete quieto un momento. Cuando entra el segundo, conviene no moverse durante unos segundos. El cuerpo se adapta rápido si le das ese margen.
  5. Movimiento corto. Recorridos amplios cansan y molestan; con dos cosas dentro, poco recorrido es más placentero que mucho.
  6. Reponer lubricante sin preguntar. Cuando piensas «igual haría falta más», ya hacía falta hace un rato.

Con qué hacerlo

Para penetración compartida

Los tres que más se llevan de nuestra colección de dildos dobles tienen algo en común: no necesitan arnés.

  • NINFA, de Getlov. 17,6 × 12,1 × 3,5 cm, con 10 modos de vibración independientes en cada extremo, así que cada cuerpo puede ir a su ritmo, y una lengua vibrante que queda sobre el clítoris. Silicona de grado médico, sumergible (IPX7) y recargable por USB.
  • SHARE LITE, de Fun Factory. 30 cm en total, de 2,5 a 4,05 cm de grosor, sin vibración. El eje corto va curvado para quedarse sujeto por la musculatura pélvica y masajear el punto G mientras el largo marca el ritmo. Es un 22 % más ligero que el modelo original de la marca, y eso es justo lo que evita que la punta se hunda al moverse.
  • JILL, de Intense. 20 cm totales, 13,5 insertables y 3 cm de grosor. Está pensado para quedarse puesto durante la penetración y estimular a la vez zona G, clítoris y pene, con 10 modos y mando a distancia.

Si preferís correas y control, el arnés con doble dildo lleva un eje externo de 15 cm y uno interno de 8, los dos de 3 cm de grosor, y su versión con vibración añade 10 modos. Los tienes todos en arneses y strap-on, y la comparación entre llevar arnés o no llevarlo la desarrollamos en el artículo sobre arnés doble y arnés con vibración.

Para doble penetración en un mismo cuerpo

Aquí lo habitual es combinar un plug anal con la penetración vaginal, sea con pareja o con otro juguete. El plug tiene que tener base ancha, sin excepciones: es lo que impide que entre de más.

  • Plug Shelki, de Intense. Silicona de grado médico, punta cónica para que el diámetro crezca poco a poco y base en diamante que hace de tope y queda plana. En dos tallas: la S mide 7,2 × 2,8 cm y la M, 8 × 3,5 cm. Para una primera vez, la S.
  • Petite Sensations Bubbles, de Rocks Off. 7 × 2,5 cm, con burbujas escalonadas en lugar de un cono liso, así que la entrada se nota por tramos. Tiene 3 velocidades y 4 patrones de vibración, y la base en T también vibra, que apoya sobre el perineo. Es sumergible e incluye la pila.

El resto está en plugs anales y en juguetes anales, y si esto es un juego de pareja, en placer anal en pareja contamos cómo proponerlo sin que se convierta en un examen.

Posturas que lo ponen fácil

  • De lado, las dos mirándose. Para penetración compartida es la más fácil de todas: no hay que sostener el peso, se ve la cara de la otra y el ángulo perdona.
  • Una encima, marcando el ritmo. Quien está arriba controla profundidad y velocidad. Es la postura de la primera vez, porque el control lo tiene quien más lo necesita.
  • De lado, en cuchara. Para doble penetración en un mismo cuerpo es la más cómoda: el plug queda estable y el recorrido es corto por naturaleza.
  • Sentada sobre la pareja. Permite parar en cualquier momento sin tener que salir, que es lo que más tranquiliza al principio.

Las posturas de pie o con mucho recorrido déjalas para cuando ya sepáis lo que hacéis. No por prudencia moral: por lubricante.

Cuándo parar

El dolor no es parte del proceso. Molestia por presión al entrar, sí, y se pasa en segundos si respiras y no te mueves. Dolor punzante, ardor que no baja o cualquier sangrado, no: eso es señal de parar, y de no insistir ese día.

Y una cosa que conviene decir en alto: si una de las dos personas no lo tiene claro, no es el día. La doble penetración es de las prácticas donde peor sienta hacerlo «por probar». Si hay dudas, mejor un paso atrás y otra noche.

Después

Agua tibia y jabón neutro en todo lo que se haya usado, antes y después, y secado al aire. Los juguetes con motor solo se sumergen si su ficha lo dice: NINFA es sumergible con protección IPX7 y el Shelki y el Bubbles también son sumergibles; JILL es resistente al agua. La guía completa por materiales está en cómo limpiar los juguetes sexuales.

Y el aftercare no es una cursilada: es agua, una manta y diez minutos de estar juntas. Después de una práctica intensa el cuerpo baja de revoluciones y ese rato hace más por que haya una segunda vez que cualquier juguete.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la doble penetración?

Se llama doble penetración a dos cosas: la penetración compartida, en la que dos personas usan un mismo dildo de dos extremos y las dos son penetradas a la vez, y la estimulación simultánea de vagina y ano en una misma persona, con dos juguetes o con un juguete y una pareja.

¿Duele la doble penetración?

No debería. Molestia por presión al introducir, sí, y se pasa en segundos si te quedas quieta y respiras. El dolor punzante, el ardor que no baja o el sangrado son señales de parar. Lo que la hace incómoda casi siempre es falta de lubricante o prisa, no la práctica en sí.

¿Hace falta lubricante especial?

Para la parte anal, sí: el recto no lubrica por sí solo y hace falta un lubricante pensado para eso. Y si los juguetes son de silicona, el lubricante tiene que ser de base agua, porque el de base silicona degrada la silicona de forma permanente.

¿Se puede hacer doble penetración con un solo juguete?

Sí, si es un juguete diseñado para las dos vías. También es habitual combinar un plug anal con la penetración vaginal, que es la fórmula más sencilla para empezar.

¿Qué talla se recomienda para empezar?

Manda el diámetro, no la longitud. En juego anal, una referencia razonable para empezar está en torno a los 2,5 o 3 cm de grosor. Los plugs de iniciación de nuestra colección se mueven en ese rango.

¿Por qué el plug tiene que tener base ancha?

Porque es lo que impide que entre de más. A diferencia de la vagina, el recto no tiene fondo, así que cualquier cosa que se introduzca por vía anal necesita un tope. Un plug con base plana además permite quedarse sentada con él puesto.

¿Se puede pasar del ano a la vagina con el mismo juguete?

No sin lavarlo o sin cambiar el preservativo. La flora bacteriana del recto no debe llegar a la vagina. Lo más práctico es poner un preservativo al juguete y cambiarlo al cambiar de vía.

¿Hace falta hacerse una ducha anal antes?

No es imprescindible, y hacerla a menudo tiene sus propios inconvenientes. Para la mayoría de la gente basta con ir al baño con tiempo y lavarse por fuera.

En resumen

La doble penetración no necesita técnica avanzada: necesita lubricante de sobra, una vía cada vez y un juguete de la talla adecuada con base ancha si va por detrás. Si lo que buscáis es la versión compartida, un dildo doble que se sujete solo es la forma más directa de empezar. Si lo que buscas es la versión en un mismo cuerpo, un plug de iniciación y paciencia hacen el trabajo.

Todo lo que hemos nombrado está en dildos dobles, plugs anales y juguetes para parejas. Y si sigues con dudas, escríbenos: te contestamos nosotras, sin bots.

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