Fantasías sexuales: las más comunes y cómo cumplirlas sin tabúes

Tener fantasías sexuales es lo normal, y casi ninguna es tan rara como parece. En un estudio con 1.516 adultos de Quebec, de 55 fantasías solo 2 resultaron raras, y 30 las había tenido más de la mitad de las mujeres, de los hombres o de ambos. Fantasear con algo no obliga a hacerlo. Si decides cumplir una, sale mejor si la habláis antes y empezáis por su versión más ligera, con los límites claros.

Las fantasías son pensamientos, imágenes o escenas que despiertan deseo o curiosidad, y no tienen por qué cumplirse para ser válidas. Cuando eliges llevar una a la práctica, hacerlo con libertad y con respeto cambia tu relación con el placer. En Los Placeres de Lola lo vemos como una forma más de conocerte, sin nada de «atrevido» ni de «prohibido».

En 30 segundos

  • Fantasear es de lo más habitual: en el estudio de Christian Joyal, 30 de 55 fantasías las había tenido más de la mitad de las mujeres, de los hombres o de ambos.
  • Las de sumisión y dominación aparecían en aproximadamente entre el 30 % y el 60 % de la muestra, sin diferencias entre sexos.
  • Fantasía y deseo real son cosas distintas. Mucha gente no querría vivir lo que imagina, y no pasa nada.
  • Para cumplir una: habladlo fuera de la cama, acordad límites y una palabra de seguridad, y empezad por lo suave.
  • Una fantasía solo merece consulta si te angustia o te obsesiona, o si te empuja a actuar sin el consentimiento de otra persona.

Lo que vas a encontrar

Qué es una fantasía sexual (y para qué sirve)

Una fantasía sexual es una escena mental que excita: un lugar, una persona real o inventada, una situación de poder o algo que en la vida real nunca harías. Puede aparecer sola, en mitad del día o antes de dormir, o buscarse a propósito para excitarse.

Mantienen vivo el deseo y te ayudan a conocerte, a entender qué te excita y qué te frena. Y no todas buscan hacerse realidad. Muchas son un espacio para explorar sin consecuencias, y eso también está bien.

Fantasía no es deseo: la distinción que quita la culpa

Fantasear con algo no significa querer hacerlo. Hay escenas que en la realidad no querrías vivir y que, en la cabeza, excitan mucho. Es coherente: la fantasía ocurre en un espacio sin consecuencias, y el deseo real tiene en cuenta el consentimiento y cómo te vas a sentir después.

Un dato lo ilustra bien. En el estudio de Christian Joyal, muchas mujeres reconocieron fantasías de dominación, y aproximadamente la mitad de ellas precisó que no querría vivirlas nunca en la realidad. Mezclar las dos cosas solo genera culpa por fantasías que no hacen daño a nadie.

Las fantasías más comunes, según los datos

El estudio de referencia es el de Christian Joyal y su equipo, de la Universidad de Quebec en Trois-Rivières, publicado en The Journal of Sexual Medicine en 2015. Preguntaron a 1.516 adultos (799 mujeres y 717 hombres) por 55 fantasías distintas y las clasificaron según cuánta gente las había tenido:

Tipo Cuánta gente la había tenido Fantasías de las 55
Rara El 2,3 % o menos 2
Poco habitual El 15,9 % o menos 9
Común Más de la mitad, en mujeres, en hombres o en ambos 30
Típica Más del 84 % 5

Entre las típicas estaban sentir emociones románticas y las fantasías en las que importan el ambiente y el lugar, como un sitio romántico, algo que contaron mujeres y hombres en proporciones parecidas. En los hombres eran típicas también recibir sexo oral y tener relaciones con dos mujeres.

Las de sumisión y dominación aparecían en aproximadamente entre el 30 % y el 60 % de la muestra, sin diferencias entre hombres y mujeres, y muchas personas con fantasías de sumisión tenían también de dominación. Eso desmonta la idea de que los hombres fantasean con mandar y las mujeres con obedecer.

La conclusión del propio estudio es la mejor noticia: hay que tener cuidado antes de llamar rara a una fantasía, y más aún desviada, y hay que fijarse en el efecto que tiene más que en su contenido.

Siete fantasías y cómo llevarlas a la práctica

Cada una con una versión suave para empezar. Ninguna obliga a nada: son ideas, y tú decides hasta dónde.

Dominar o ser dominada

Explorar el control y la entrega en un espacio seguro, con reglas claras. La versión ligera puede ser tan sencilla como que una persona lleve el ritmo y la iniciativa durante una noche, o unas esposas acolchadas, y cuál comprar está en la guía de esposas, ataduras y cuerdas. Si te tira, el terreno es el BDSM, que también puede ser tierno, y el paso a paso está en la guía de BDSM para principiantes.

Juegos de rol y desconocidos

Salir de tu papel de siempre, ya sea como la desconocida del hotel o como la jefa. Lo que excita puede ser la novedad más que la persona. En pareja se juega con el juego de roles, por ejemplo quedando en un bar como si no os conocierais y ligando desde cero.

Un lugar distinto

El sexo en un sitio romántico o poco habitual. La versión fácil está a mano, en otra habitación o en una noche de hotel, y el ambiente cuenta tanto como el lugar: en cómo preparar el ambiente tienes ideas. Hacerlo donde otras personas puedan veros sin haberlo elegido queda fuera del juego, porque ellas no han dado su consentimiento.

Mirar y que te miren

El placer de mirar o de exhibirte, siempre con quien ha elegido participar. En pareja puede ser un espejo frente a la cama o desnudarse despacio con la luz encendida. Hay más ideas en fetiches sexuales.

Más de dos

Sentirte el centro de atención, o deseada por varias personas a la vez. En la fantasía funciona sin complicaciones; en la realidad tiene su parte emocional y logística. Si os lo planteáis en serio, empezad por la guía de cómo tener un trío, donde la comunicación y el respeto lo son todo.

Sensaciones: el tacto y los ojos tapados

Masajes largos con aceite tibio, o un antifaz. Es de las más fáciles de cumplir: unas velas de masaje y una tarde libre bastan para empezar, y con los ojos tapados cada roce se nota más.

Juguetes que nunca has probado

Si fantaseas con un vibrador o un juguete de pareja que no has usado nunca, estás ante la fantasía más fácil de cumplir. Mira nuestros juguetes sexuales, o monta un tupper sex con una de nuestras sexólogas para verlos y tocarlos con tus amigas antes de elegir.

Cómo cumplir una fantasía, paso a paso

  1. Reconócela sin juicio. Pregúntate qué hay detrás: curiosidad, ganas de poder, de ternura, de entrega. Ponerle nombre sin culpa ya es un paso.
  2. Decide en qué nivel la quieres. Hay fantasías que funcionan mejor en la cabeza, durante la masturbación o como una historia que os contáis. Otras tienen partes que sí se pueden vivir.
  3. Si hay pareja, háblalo fuera de la cama, en el sofá o paseando. «He estado pensando en probar algo, ¿qué te parecería?» es más fácil que soltarlo en mitad del sexo. Tienes ideas en cómo hablar de sexo con tu pareja.
  4. Acordad los límites y una palabra de seguridad. Todo se basa en un sí claro y con ganas, y con los límites puestos cuesta menos soltarse.
  5. Empezad por la versión más ligera. Si fantaseas con dominar, basta con llevar tú el ritmo una noche; si fantaseas con sensaciones, con un aceite y unas velas. Puede que la versión suave te baste.
  6. Preparad el momento: el ambiente, los juguetes, los lubricantes o los accesorios que haga falta.
  7. Después, habladlo. Qué os gustó y qué cambiaríais. Probar una fantasía no obliga a repetirla ni a subir de nivel, y si no sale como esperabais, también habéis aprendido algo.

Si tu pareja no comparte tu fantasía

No todas las fantasías se comparten, y no hay ninguna obligación de explorar en pareja lo que a uno de los dos no le apetece. Muchas se disfrutan igual de bien en la cabeza o a solas, y el autoplacer consciente es un buen sitio para eso. Respetar el no de tu pareja también forma parte del juego, y a veces, hablando sin presión, aparece una versión intermedia que os apetece a los dos.

Cuándo una fantasía merece atención

Casi nunca. El estudio de Joyal concluye que hay que mirar el efecto de una fantasía más que su contenido. Merece hablarlo con una sexóloga o con un profesional de la salud sexual si:

  • Te genera una angustia intensa o una culpa que no se va.
  • Se ha convertido en una obsesión que no controlas, o interfiere en tu vida.
  • Te empuja a actuar sin el consentimiento de otra persona.

Con qué llevarlas a la práctica

Para algunas fantasías, tener a mano lo adecuado lo pone todo más fácil. Estas salen de nuestras colecciones de BDSM, aceites y velas de masaje, geles sensoriales y juguetes para parejas:

  • Para la dominación y la sumisión, Bondage Seductions, de Kheper Games: un juego para principiantes con 36 cartas, ataduras para las manos, dados, antifaz y un látigo de goma. Y si preferís algo para la cama, el set de esposas y ataduras para cama, con cuatro correas que se fijan bajo la cama.
  • Para las sensaciones, las velas de masaje de Shunga, que se derriten en unos 20 minutos y, una vez apagadas, se vierten como aceite tibio. Las hay de rosas, de vainilla y de té verde. Y el Oh! Holy Mary, lubricante y aceite de masaje con efecto calor suave.
  • Para probar sensaciones nuevas, el THOR de Nuei, un gel estimulante unisex con efecto calor que se aplica en unas gotas sobre el clítoris, la vulva o el glande. Es compatible con preservativos y trae 50 ml.
  • Para el juego de control y la anticipación, el JAN, un huevo vibrador con mando a distancia de hasta 10 metros: una persona lo lleva dentro y la otra decide cuándo vibra.
  • Para los roles, un conjunto de lencería y la guía de juego de roles de arriba.

Y si te apetece leer sobre el tema, tienes libros de sexualidad, y para conocer mejor tu cuerpo, el mapa de las zonas erógenas.

Preguntas frecuentes sobre las fantasías sexuales

¿Es normal tener fantasías sexuales?

Sí. En el estudio de Christian Joyal con 1.516 adultos de Quebec, de 55 fantasías solo 2 resultaron raras, y 30 las había tenido más de la mitad de las mujeres, de los hombres o de ambos. El propio estudio recomienda fijarse en el efecto de una fantasía más que en su contenido.

¿Cuáles son las fantasías sexuales más comunes?

En ese estudio, entre las cinco típicas, las que había tenido más del 84 % de la gente, estaban sentir emociones románticas y las fantasías en las que importan el ambiente y el lugar, como un sitio romántico. Las de sumisión y dominación aparecían en aproximadamente entre el 30 % y el 60 %, sin diferencias entre hombres y mujeres.

¿Fantasear con algo significa que quiero hacerlo?

No. La fantasía ocurre en un espacio sin consecuencias, y el deseo real tiene en cuenta el consentimiento y cómo te vas a sentir después. En el estudio de Joyal, aproximadamente la mitad de las mujeres con fantasías de dominación precisó que no querría vivirlas nunca en la realidad.

¿Es normal fantasear con alguien que no es mi pareja?

Sí. Una fantasía ocurre en un espacio mental sin consecuencias y no te obliga a nada con nadie. Tú decides si la compartes o te la guardas.

¿Debo contarle mis fantasías a mi pareja?

No hay ninguna obligación. Compartirlas puede enriquecer mucho la comunicación sexual, pero pide confianza y un buen momento. Si hay alguna que te gustaría explorar juntos, sácala fuera de la cama, con calma y sin esperar un resultado concreto.

¿Qué hago si mi pareja no comparte mi fantasía?

Respetarlo. Nadie tiene que explorar en pareja lo que no le apetece, y muchas fantasías se disfrutan igual en la cabeza o a solas. A veces, hablando sin presión, aparece una versión intermedia que os apetece a los dos.

¿Cuándo una fantasía deja de ser sana?

Cuando genera una angustia intensa, se convierte en una obsesión que no controlas, interfiere en tu vida o te empuja a actuar sin el consentimiento de otra persona. En esos casos, un profesional de la salud sexual puede ayudarte.

¿Es normal no tener fantasías sexuales?

Hay personas que fantasean poco o nada, y por sí solo no es un problema. Solo merece consulta si va unido a una falta de deseo que te hace sufrir.

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1 comentario

Me gustaría cumplir con una fantasía

Benito

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