Las bolas chinas son un instrumento de fortificación muscular que se remonta al antiguo oriente.
Tienen dos propiedades básicas: el fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico (o músculos pubococígeos -PC- ) y el aumento de la lubricación.
Cómo ponértelas:
1º lávalas con agua tibia y jabón neutro, después cúbrelas bien con lubricante y ahora relájate e introduce las dos bolas dentro de la vagina dejando únicamente el cordón fuera. Un buen truco para facilitar su entrada es acariciarse el clítoris para provocar una dilatación de la vagina al excitarte.
Qué puedo hacer con ellas puestas:
Primero pruébalas en casa para comprobar que tu musculatura está lo suficientemente tonificada como para evitar que las bolas salgan despedidas en un estornudo o una carcajada (sino es así, no te preocupes, tras unas semanas usándolas tus músculos irán cogiendo tono).
Si las mantienes correctamente, puedes realizar tus actividades cotidianas con ellas puestas: trabajo, clase, gimnasio, ocio...
También pueden ser incorporadas fantásticamente a los juegos de pareja.
No hay límite de tiempo en su uso.
Efectos:
Fortalecimiento de los músculos PC (son los músculos que pones en movimiento si intentas parar el pis cuando está orinando), es un estupendo ejercitador Kegel. Cuando fortaleces estos músculos aumentas tu capacidad orgásmica, eres capaz de trabajar mejor el punto G (situado en la pared anterior de la vagina a unos 3 cm de la entrada), vas a prevenir enormemente la incontinencia urinaria, vas a prevenir enormemente la incontinencia urinaria, vas a recolocar correctamente el útero después del parto, en definitiva...
¡Vas a conseguir una genitalidad más sana y eficaz!
Advertencia para no desilusionarse!
Las bolas chinas no van provocando orgasmos en cadena (no son un vibrador), producen una ligera estimulación constante. Recuerda, son sobre todo un ejercitador muscular.
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